Extracto de "Delirios de persecución"

(...) Debía de ser verdad el dicho de que los niños vienen con un pan debajo del brazo porque a los tres meses de su nacimiento a Marcos le ascendieron con el correspondiente aumento de sueldo.
Ese verano, decidieron no salir de vacaciones. Marcos era partidario de pasar unos días en Cantabria como siempre, pero Claudia se agobiaba al pensar en todo lo que había que llevar y, sobre todo, acabó por confesar que le daba miedo que el niño se pusiera enfermo sin tener a su médico cerca. Se quedaron en casa y aprovecharon para disfrutar juntos del niño que ya tenía casi cinco meses. A Claudia no le gustaba mucho salir, pero hacía tanto calor que la mayor parte del tiempo los ventiladores, más que fresco, daban risa, y a Marcos no le costaba demasiado convencerla para que dieran un paseo a última hora de la tarde y se sentaran en alguna terracita cerca de casa. También se veían con los padres de Marcos y, aunque Carmen se ofreció para quedarse alguna noche a cuidar al niño mientras ellos salían a cenar, Claudia puso siempre excusas para no separarse de él.

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